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Archivo para la categoría ‘Francia’

Alto Bigorre

Lunes, 18 de octubre de 2010 Sin comentarios

Parque Nacional de los Altos Pirineos

Enclavado en el corazón de los Altos Pirineos franceses, la comarca de Bigorre nos ofrece un sin fin de atractivos: paraísos naturales, tesoros culturales, el buen comer y sobre todo, la hospitalidad de sus gentes.

Cada año, 5 millones de personas acuden al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, empujados por su espiritualidad. Gentes de todo el mundo, de diferentes culturas y religiones que buscan en la fuerza y la belleza de este lugar, un poco de tranquilidad. En el ambiente espiritual que se percibe, todos los peregrinos sienten la acogida de la Virgen María,  de ahí la existencia de conversiones y curaciones milagrosas que según nos dicen han sido comprobadas científicamente.

Basilica del Rosario Lourdes
Lourdes era una pequeña aldea que tenía  una colina rocosa conocida como la Massabielle, que significa “Rocas Viejas”. En su interior se encontraba una gruta en la que crecían rosales silvestres y ahí fue, según cuenta la leyenda popular, donde se produjeron las apariciones marianas mas famosas de la historia en el año 1858 a una niña llamada Bernadette Soubirous. Hoy día, aquella ruta se ha convertido en un santuario de peregrinación sobre la que se la edificado la Basílica de la Inmaculada Concepción.

Basilica del Rosario-LourdesBasilica del Rosario-Lourdes

La histórica ciudad de Tarbes es la capital de la Bigorre. Pasear por sus calles y descubrir los bellos rincones es una delicia. El jardín de Massey , la iglesia de San Juan, la catedral del Séde , o el Colegio imperial, son lugares que no nos debemos perder.

Cerca de Tarbes, rodeado de majestuosas montañas, se sitúa la pequeña villa pirenaica de Bagnéres de Bigorre. Las propiedades curativas de sus aguas -bajo las que nació la urbe-, han atraído durante siglos a nobles y artistas que han dejado huella en la arquitectura y en los tesoros de la ciudad. Las estrechas calles, que conservan casas del siglo XVI, el Parque termal o la Gruta natural de Médous son algunos atractivos de los que podemos disfrutar. Pero lo mejor de todo es deleitarse en el agua que tanta fama le ha dado a Bagnéres de Bigorre en Aquensis, un centro termal abierto hace tan solo un año, construido sobre un antiguo Casino del siglo XIX.

Aquensis-Resort-Spa-ThermalAquensis-Resort-Spa-Thermal

Su decoración de madera y cristal es única y sus 3000 metros cuadrados de instalaciones están dedicadas por completo al termalismo.

Parque Nacional de los Altos Pirineos

A pocos kilómetros se encuentra el Castillo de Mauvezin, que pertenece a las fortificaciones pirenaicas de Gastón de Fébus. Su delicada reconstrucción y los maravillosos paisajes que se divisan desde la torre del homenaje justifican la visita.

El pico de Midi de Bigorre preside la región. Dos teleféricos nos elevan hasta los 2877 metros de altitud que posee, sobre un desnivel de 1077 metros. En la cumbre se ubica un importante observatorio –lugar de investigación fundado en 1880- desde el que se estudia el sol y otros objetos celestes. En el museo que allí se encuentra podremos conocer la historia del observatorio o aprender algo más del universo. Pero sin duda lo mejor es disfrutar de las vistas panorámicas que ofrece de toda la cadena pirenaica. ¡Todo un espectáculo!.

Alojamiento

Relais de Pyrenees Hotel y restaurante
Desde Manbos te recomendamos el Hotel Relais des Pyrenees (www. relais des pyrenees). Se encuentra en la localidad de Bagneres de Bigorre y es un lugar ideal para el descanso. Dispone de un interesante restaurante (Restaurant Briques et Marronnier) donde se elabora comida de diseño que cumple con las expectativas de los paladares más exquisitos. El trato es cordial y hablan español. Las habitaciones son confortables y silenciosas.  Además cuenta con sauna y jacuzzi.

Relais de Pyrenees Hotel y restauranteRelais de Pyrenees Hotel y restaurante

Fotos: Victor Expolio  Texto: Monse Berlinches

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La barrera de los Ecrins

Lunes, 3 de septiembre de 2007 Sin comentarios

Haciendo noche en los EcrinsEn el prealpe francés encontramos el Parque nacional de los Ecrins. Con montañas de 4.000 metros es un paraíso para los alpinistas y escaladores que buscan la belleza de las montañas y huyen del bullicio de los sitios más turísticos como Zermat o Chamonix.

Allí nos fuimos para subir la montaña más emblemática, la barrera de los Ecrins. Con 4.102 m. es el punto más alto de parque y su escalada no presenta demasiados problemas. Desde el parking la ascensión se suele hacer en dos días. El primero lo gastamos en superar algo más de mil metros de desnivel que llevan al refugio, la caminata es larga y bastante dura, pero no tiene grandes dificultades.

Al día siguiente conviene salir temprano, en torno a las tres de la mañana para hacer cumbre y bajar hasta el coche. Hay algo más de mil metros de desnivel para llegar del refugio al pico y la bajada supera los dos mil. Es una buena paliza, por eso decidimos dejar un día en blanco para estar por allí disfrutando de la vista, descansando y viendo como se formaban las nubes y cambiaba la luz, pequeñas cosas que nos pasan desapercibidas en la ciudad.

La ascensión es cómoda por el glaciar y si nos quedamos en el Dôme no necesitaremos material para equipar la roca, solo hay que escalar para subir la barrera. Desde la cumbre tenemos un mirador espectacular de las grandes montañas de los Alpes, el Mont Blanc y el Cervino destacan en la cordillera por su tamaño y belleza.

Después bajamos, un tentempié a los pies del refugio y hasta el coche. Llegamos a las 7 de la tarde, con ampollas en los pies y las piernas y espalda destrozadas después de más de 14 horas de actividad, pero tenemos una aventura que contar y un montón de imágenes en la retina y en el disco duro. Algo de comida en un bar de un pueblo perdido y la compañía de los amigos que compartieron la experiencia es lo único que nos hace falta.

Las risas acompañan la noche y nos recuerdan las prioridades de la vida.

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Valle del Loira

Jueves, 2 de noviembre de 2006 Sin comentarios

“Un excepcional paisaje cultural, de gran belleza, compuesto de ciudades y pueblos históricos, grandes monumentos arquitectónicos – los Castillos – y tierras que han sido cultivadas y conformadas por siglos de interacciones entre la población local y su entorno físico, en particular el mismo Loira.”

Esta declaración de la UNESCO del 2 de diciembre de 2000 casi lo viene a decir todo de este maravilloso valle francés, atravesado por el rio Loira y, ciertamente, plagado de unos impresionantes y numerosos castillos que fueron construidos a lo largo de los últimos mil años y que aún perduran a pesar de la gran camapaña de demolición que tuvieron que soportar la mayoría de los castillos de Francia durante la Revolución Francesa. Hoy día, algunos de ellos se encuentran en manos privadas, mientras que otros se han habilitado para servir como hoteles de lujo y otros, los menos, pueden ser visitados por los turistas.

El Valle del Loira (Vallée de la Loire), conocido también como el Jardín de Francia, es un sitio que merece la pena ser visitado sin prisas, deteniendose en sus preciosos y amables pueblos para recorrer tranquilamente sus calles o sus alrededores y disfrutar de un paisaje que casi siempre se puede observar decorado por algún que otro castillo. La primera vez que visitamos estos lugares, y nos encontramos con uno de estos ‘castillos’, como buenos castellanos que somos, nos preguntamos el por qué les llamarán a estas grandiosas construcciones castillos cuando en realidad son auténticos palacios…

David Santiago ha estado recorriendo estas tierras recientemente y nos ha traido estas magníficas fotografías para que podamos admirar en todo su esplendor el Valle del Loira y su entorno

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Paris

Viernes, 13 de octubre de 2006 Sin comentarios

¿Qué tiene París que le hace ser la ciudad más visitada del mundo, por delante de Roma, Londres o Nueva York?. Dicen que es la ciudad de la luz, la ciudad de la moda, cuna de geniales maestros de la pintura y mil disciplinas más. Acumula una envidiable historia de grandes hombres y mujeres, reyes, emperadores y republicanos. Es la capital de la France, y su lema, Liberté, Egalité, Fraternité, viene a decirlo casi todo.

Pero aparte de todo esto, París tiene algo más. El Louvre, el Sena, la Opera, las Tullerías, el Grand y el Petit Palais, el Panteón, los Campos Elíseos, el Arco del Triunfo, La Tour Eiffel, Pigalle, Montmatre, Saint German, el d’Orsai, Les Invalides, la Bastilla, la plaza de la Concordia, La Madeleine, el museo Rodin, Notre Dame, el Sacré Coeur, la Sainte Chapelle, el puente de Alejandro III… la chocolatería Fauchon…

Pasear por París es otro encanto que debería venir incluido en todas las guías de turismo. Contemplar la puesta de Sol desde el mirador del Trocadero con la torre Eiffel al fondo no tiene precio. Sentarse un buen rato en una silla tumbada del parque de las Tullerías a tomar el tibio Sol de París, tampoco. Y si se quiere sufrir de envidia, encaminar los pasos hacia la Place Vendome, donde se encuentra la Colonne, que, aunque llama mucho la atención, no es su principal atractivo. Allí está el Hotel Ritz y a su alrededor las joyerías más caras de París, donde un simple reloj puede llegar a costar 300.000€. Hay que recorrer despacio la Rue Saint-Honoré para admirar algunas tiendas, hoteles y restaurantes sorprendentes. Desde aquí, hacia el norte, por la Rue de la Paix se llega a la Plaza de la Opera y hacia el este, caminando por la Rue de Rivoli uno se encuentra cara a cara con el Museo del Louvre.

París nos ha cautivado de nuevo, aunque esta vez hemos descubierto una nueva ciudad maravillosa que no existía en nuestro recuerdo. Lo que demuestra que con el paso de los años las ciudades ganan y el espíritu de las personas se vuelve más sensible a ciertas pequeñas cosas. Estamos seguros que volveremos a visitar la ciudad de las luces otra vez.

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