República Dominicana

Lunes, 25 de abril de 2011 Sin comentarios

Playa Bávaro

Playa Bávaro, se encuentra situada en la República Dominicana y fue declarada por la UNESCO como uno de los mejores conjuntos de playas de todo el mundo, debido a sus blancas y finas arenas. Este litoral de 40 kilómetros ininterrumpidos de aguas color esmeralda, ofrece un marco incomparable para la realización de numerosas actividades acuáticas. Una de las más destacadas es la práctica del buceo. Sus costas reúnen algunas de las inmersiones más excitantes de todo el país. Si el viaje tiene lugar  durante el periodo comprendido  entre mediados de diciembre y mediados de marzo, además se puede disfrutar en la vecina Península de Samaná, de uno de los espectáculos más impresionantes: la presencia de las ballenas jorobadas, que cada año visitan la zona para reproducirse y cuidar de su descendencia.


Las playas de Playa Bávaro son de arena blanca y fina, y crean sorprendentes formas y dibujos especialmente observables a primera hora de la mañana. El mar es de un suave color azul verdoso, típico de las playas caribeñas. El agua siempre es transparente y abundan las algas en algunas áreas, y la climatología es constante, con temperaturas medias de 26 °C, siendo el intervalo de temperaturas de unos doce grados, desde los 20 °C en invierno hasta los 32 °C de máxima entre abril y noviembre.

En toda la zona existen decenas de confortables hoteles, entre los que cabe destacar el Barceló Bávaro Beach Resort.

Tel.: +1.809.686.57.97

www.barcelobavaropalacedeluxe.com

Un hotel perfectamente integrado en la exuberante flora y fauna con la que fue agraciada la Republica Dominicana, todo ello armonizado con la suave brisa de sus increíbles costas con sus dos amplios kilómetros de arena blanca en la única y original playa Bávaro. Este es, sin duda, un lugar idóneo para descansar disfrutando de un entorno privilegiado, donde además podrá practicar sus deportes favoritos, equipamientos deportivos degustar de su exquisita gastronomía, hacer compras, soñar con los espectaculares Shows a ritmo caribeño y realizar sus incentivos y reuniones en el centro de Convenciones más grande del Caribe ubicado dentro de instalaciones hoteleras.

Las nuevas habitaciones B-rooms con el sello distintivo de Barceló están equipadas con:

  • Bienestar de última generación
  • La relajación está garantizada gracias a una de las mejores camas del mercado
  • Duchas tipo raindance
  • Pantallas de TV de 32” LCD con puerto USB / vídeo a la carta
  • Radio-alarma con conexión iPod/MP3
  • Conexión WiFi en las habitaciones y en todo el complejo
  • Cafetera | Minibar
  • Aire acondicionado y ventilador de techo
  • Plancha y tabla de planchar

En cuanto al servicio de restaurantes que presenta el Barceló Bávaro Beach Resort cabe destacar:

Un total de 9 restaurantes: un buffet internacional, un buffet dominicano, y 7 a la carta: un Steak House, un Seafood, un italiano, un francés, un mexicano, un japonés y un español.

A través de los restaurantes, usted será transportado hacia diferentes partes del mundo, desde la tradición minimalista de la cocina japonesa hasta los apasionantes sabores y colores de México, pasando por las delicias sofisticadas de la gastronomía francesa, sin olvidar las experiencias únicas de las cocinas española o italiana… y los ambientes de un steak house y un seafood. Sencillamente, no existe en todo el Caribe otra oferta gastronómica que iguale la del Barceló Bávaro Beach Resort.

Isla Saona

Isla Saona es la más grande de las islas de la República Dominicana, perteneciente a la provincia La Altagracia, e incluida en el Parque Nacional del Este. Su principal atractivo radica en el sus hermosas playas de aguas cristalinas, de ahí que cada día acudan a ella embarcaciones de turistas que buscan pasar un día inolvidable, en un auténtico paraíso caribeño.

Santo Domingo

En 1496 Bartolomé Colón funda la primera ciudad del nuevo mundo, Santo Domingo de Guzmán, que se convertirá en una pieza clave para la colonización del resto de América, acogiendo a muchos de los que más tarde alcanzarían la gloria por sus grandes descubrimientos y conquistas. Como testigo cabe destacar la Catedral de Santa María La Menor, llamada Catedral Primada de América, que establece su distinción, el Alcázar de Colón, primer castillo de América y residencia del Virrey de las Indias, Don Diego Colón, hijo de Cristóbal Colón; el Monasterio de San Francisco, las ruinas del primer monasterio en América; el Museo de las Casas Reales, el antiguo Palacio del Gobernador General, el Palacio de la Real Audiencia; el Parque Colón, una plaza histórica, la Fortaleza Ozama, la más antigua fortaleza en América; el Panteón de la Patria, un antiguo edificio jesuita que acoge los restos de varios insignes representantes de la Orden de los Dominicos, y la Iglesia del Convento Dominico, el primer convento en América.

Uno de los mejores hoteles de la ciudad es el Barceló Santo Domingo.

Tel.:+1.809.56.35.000.

www.barcelosantodomingo.com

Totalmente renovado en todas sus instalaciones. Situado en el Centro de Santo Domingo, este hotel cuenta con una gran tradición y prestigio en la ciudad.  Se encuentra frente al Centro Olímpico Juan Pablo Duarte y a tan solo 10 minutos de la Zona Colonial. Sus 217 habitaciones están perfectamente equipadas con los más altos estándares B- rooms, lo que le aseguran un agradable descanso. La gastronomía es otra de sus fortalezas, siendo reconocidos por la misma internacionalmente. Nuestro restaurante “Kyoto” está considerado como uno de los mejores del país. Es un hotel muy recomendable tanto para el viajero de negocios, por sus servicios de planta ejecutiva y oferta de salones como para el turista en su visita a Santo Domingo, por su variada oferta de entretenimiento y ocio.

Fuera de la ciudad, si uno busca estar en una zona más tranquila de playas idílicas os recomendamos el hotel Barceló Capella Beach. El Barceló Capella Beach**** es uno de los hoteles más prestigiosos de la Republica Dominicana, ubicado en Juan Dolio, muy cerca de Santo Domingo.
En primera línea de la reconocida playa de Villas del Mar es un hotel de primera categoría en el que destaca su oferta gastronómica, sus habitaciones y la calidad de sus instalaciones dentro de un entorno natural de gran belleza.

Disfrute de su programa Barceló Todo Incluido durante sus estupendas vacaciones.

Tel.:+1.809.526.1080

http://www.barcelo.com/

VOLAR A SANTO DOMINGO CON IBERIA

Iberia ofrece un vuelo directo todos los días, excepto los martes, para viajar a Santo Domingo.

El vuelo de ida tiene programada su salida de Madrid-Barajas a las 13:00 horas, y la llegada a Santo Domingo a las 15:50, hora local. Desde Santo Domingo, los vuelos de Iberia salen a las 17:25 horas y llegan a Madrid a las 07:40 horas del día siguiente.

Estos vuelos están operados por aviones Airbus A340/300, con capacidad para 260 pasajeros y dotados con la más moderna tecnología. Los Airbus A340 de Iberia son más silenciosos y tienen un menor consumo de combustible que otros aviones de similar capacidad, por lo que resultan menos contaminantes.

LOS MEJORES PRECIOS, EN IBERIA.COM

En www.iberia.com se pueden encontrar tarifas para volar a Santo Domingo en abril/mayo desde 822 euros ida y vuelta, todo incluido. Y para volar en Business Plus, se pueden comprar billetes desde 2.562 euros ida y vuelta.  Desde la web de Iberia, además de realizar la compra de los billetes, es posible elegir asiento y obtener la tarjeta de embarque. Más información en www.iberia.com, Serviberia (902 400 500), oficinas de Iberia y agencias de viajes.

BUSINESS PLUS, OTRA FORMA DE VIAJAR

Iberia ofrece a sus clientes en los vuelos intercontinentales la Business Plus, una clase exclusiva donde pueden descansar o trabajar en un ambiente acogedor, y saborear una cocina excelente, acompañada de los mejores vinos.

- Butacas que se convierten en camas

Un buen asiento es fundamental para que un largo viaje resulte agradable. Precisamente por ello, Iberia ha dedicado especial atención a sus butacas, consideradas por la consultora externa Skytrax entre las mejores del mundo.

En 2010 se remodeló la clase de negocios para los vuelos de largo radio, aumentando la distancia entre filas en más de 30 centímetros. Así cada cliente dispone de un espacio personal de más de 2,20 metros. La butaca se reclina hasta convertirse en una cama totalmente horizontal. Además, cuenta con doble almohadilla y masaje lumbar adaptable según los movimientos para facilitar el correcto reposo de la columna; reposacabezas ajustable; reposabrazos abatibles y reposapiernas extensible. Elementos que ayudan al pasajero a encontrar la postura más cómoda que, además, puede memorizarse.

- Trabajar, comunicarse o entretenerse a bordo

La Business Plus de Iberia ofrece también un extenso programa de entretenimiento. Los últimos estrenos cinematográficos, un amplio abanico de opciones musicales y la posibilidad de divertirse con varios juegos interactivos, incluido uno típico español, el mus. Todo ello a demanda, es decir, que cada película, juego o selección musical empieza y acaba cuando el cliente quiere, como si estuviera en el sofá de su casa con el mando del vídeo en la mano.

Además, los clientes de la Business Plus disponen en su butaca de conexión para sus ordenadores portátiles, y también de la posibilidad de comunicarse con tierra a través del envío de SMS o e-mails, o bien utilizando el teléfono de a bordo.

- Menús basados en la dieta mediterránea

Iberia ofrece a bordo de la Business Plus menús basados en la cocina española y los sabores mediterráneos.

El servicio Business Plus consta de un almuerzo o cena, y de una merienda o desayuno dependiendo del horario de los vuelos. Las comidas se sirven respetando el mayor tiempo posible para que el cliente pueda dedicarlo al descanso, al ocio o al trabajo; incluso se ofrece la posibilidad de un servicio express de comida.  Como complemento para todos los clientes de la Business Plus, durante todo el vuelo hay un bar autoservicio con sándwiches, frutos secos, repostería, galletas, frutas, bombones y todo tipo de bebidas.

En la Business Plus de Iberia se pueden degustar también los vinos de las mejores denominaciones de origen españolas. Cada mes, se ofrece una etiqueta recomendada por el sumiller Custodio L. Zamarra; este mes se podrá disfrutar del tinto Marqués de Murrieta Reserva 2005.

SERVICIO EXCLUSIVO TAMBIÉN ANTES DE VOLAR

Acceso de seguridad exclusivo, “Fast track”

El pasado mes de junio, Iberia estrenó un nuevo servicio en la T4 del aeropuerto de Barajas. Se trata de un control de seguridad exclusivo para los clientes VIP de Iberia, y que tiene como objetivo agilizar el trámite del paso por los filtros de seguridad; se espera que el tiempo máximo de espera en el control no supere en ningún caso los dos minutos.

Este servicio es exclusivo para los clientes que viajen en las clases Business de Iberia e Iberia Regional/Air Nostrum, o sean titulares de las tarjetas Iberia Plus Oro y Platino. Además, estos últimos podrán invitar a un acompañante a utilizar este acceso en vuelos operados por Iberia, sea cual sea la clase en la que vuelen.

El filtro de seguridad cuenta con cuatro escáneres y dos arcos, así como dos dispositivos de lectura de tarjeta de embarque, de forma que si los clientes tienen su tarjeta de embarque en el móvil o PDA también podrán utilizar este ágil y cómodo servicio.

Traslado en limusina al aeropuerto

Iberia pone a disposición de sus clientes de negocios en vuelos intercontinentales un chofer y una limusina para sus desplazamientos a los aeropuertos de Madrid y Barcelona. Este servicio no tiene ningún coste adicional.

Parking VIP

Iberia ofrece un servicio gratuito de parking durante 7 días en los aeropuertos de Madrid, Barcelona y Valencia para los clientes de la Business Plus. Basta con reservarlo 12 horas antes del inicio del viaje.

Atención exclusiva

Para reducir los tiempos de facturación, Iberia ha reservado para sus clientes Business los mostradores que van del 780 al 799 en la T4 de Barajas. Justo enfrente de estos mostradores, hay un acceso rápido a la zona de embarque para los clientes Business de Iberia que se denomina Fast Track. Este servicio exclusivo permite el paso por el control de seguridad de una forma más sencilla y ágil, y está situado en la zona central del edificio principal de la T4.  Además, el equipaje de los clientes Business recibe un tratamiento diferenciado que agiliza también su recogida en el aeropuerto de destino.

Salas VIP

En la terminal 4 de Madrid-Barajas Iberia dispone de tres salas VIP: Goya, Dalí y Velázquez. Esta última está situada en la T4S, y es la que se destina a los clientes con vuelos intercontinentales. Tiene una superficie superior a 2.000 metros cuadrados, y está equipada con todo lo necesario para el descanso, el entretenimiento y el trabajo. Los clientes disponen, por ejemplo, de una sala de reuniones que puede ser reservada anticipadamente, y de un auténtico Business Center con cabinas con PC e impresora color, acceso gratuito a Internet y al correo electrónico, servicio de fax vía correo electrónico, conexión inalámbrica y tomas de energía para ordenadores portátiles.

En lo que a servicios de restauración se refiere, además del bar de bebidas y aperitivos, Iberia promociona en su Rincón del Vino los mejores caldos españoles seleccionados por el prestigioso sumiller Custodio L. Zamarra. Además, los clientes disponen de un servicio de refrigerio en un restaurante exclusivo, Velázquez Bistró, con vistas a las pistas de despegue y aterrizaje.

Las salas VIP de Iberia cuentan, además, con zonas separadas de fumadores y no fumadores, cómodas butacas, salas de televisión, pantallas de información de vuelos, barras de bar, duchas con hidromasaje equipadas con artículos de aseo, aseos adaptados para minusválidos y para la atención a bebés, ropero y guarda-equipajes, entre otros servicios.

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Panamá, la gran obra

Sábado, 2 de abril de 2011 Sin comentarios

Texto: Alfredo G. Reyes.

Fotos: David Santiago.

¿Puede un país existir por y para una obra de ingeniería? Por muy grandes que sean las proporciones de ésta y abultados los beneficios económicos que genere, ¿es esto realmente posible? Claro que lo es: ese país se llama Panamá.

Si bien de lo que estamos hablando es de, probablemente, la más ambiciosa obra acometida por el hombre, con una extensión de más de 80 kilómetros, que parten en dos el istmo de Panamá y, por ende, el Continente Americano. El célebre Canal, construido a principios del siglo XX con la sangre de más de 2.000 personas, según el visionario proyecto (y dinero) de Estados Unidos, país que lo gestionó hasta el 31 de diciembre de 1999, genera buena parte de los ingresos de este pequeño país.

Por eso, y porque realmente se trata de una obra prodigiosa, es visita obligada cuando se llega a Panamá. La manera más habitual de conocerlo es recorrer el centro de visitantes que está situado junto a las esclusas de Miraflores, a escasos kilómetros de la capital. Pero también se programan numerosas excursiones navengando por sus aguas en lanchas y otras pequeñas embarcaciones.

Sea uno admirador o no de los grandes proyectos de ingeniería, merece la pena visitar este complejo de Miraflores y, en él, el Museo del Canal, ver el vídeo donde se explica el funcionamiento y razón de ser del sistema de esclusas (los barcos deben superar en su tránsito por el istmo un desnivel de 26 metros), y asistir al paso de alguno de los buques. Sin duda, una experiencia realmente sobrecogedora, pues por aquí discurren desde pequeñas naves hasta busques con dimensiones Panamax, es decir, de hasta 32,3 metros de manga (anchura), 294,10 metros de eslora (longitud) y 12 metros de calado (fondo).

Pero restringir los atractivos de Panamá al tránsito de buques por el Canal sería hacerle un flaco favor a un país donde la naturaleza es, sin duda, su principal riqueza y reclamo turistico. Y lo mejor es que buena parte de esos recursos naturales está prácticamente intacta, con varios espacios protegidos de importancia internacional. De hecho, el 30 por ciento del territorio del país goza de algún tipo de protección.

Este es el hogar de más de 1.000 especies de aves, antre las que destaca el águila harpía, una de las más grandes del planeta y símbolo del país (se puede ver en el escudo nacional). También el de más de 10.000 especies de plantas, la mayor parte agrupadas en impenetrables bosques tropicales húmedos, de una belleza apabullante. Una curiosidad: Panamá quiere decir “abundancia de mariposas” y, de hecho, la cantidad y belleza de lepidópteros que uno encuentra, casi a cada paso, es una de las cosas más llamativas del país.

Entre los espacios naturales protegidos, sin duda, el más espectacular y extenso es el Parque Nacional Darien, que separa (literalmente) este país del resto de Sudamérica: una espesa jungla apenas surcada por carreteras, que forma parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1981 y que se extiende desde las costas atlántica y pacífica hasta una altura de más de 1.800 metros. Aquí habitan especies tan significativas como el jaguar, el tapir, el cocodrilo americano, el caimán, el mono araña, el ocelote, más de 450 especies de aves, entre las que están la ya mencionda águila harpía, guacamayos y loros de increíbles plumajes. Y, entre las especies vegetales, destacan cuipos, guayacanes, bromelias, orquídeas, o el bejuco de agua.

Otros espacios protegidos que merecen la visita son los parques nacionales La Amistad, junto a la frontera con Costa Rica, Isla de Bastimentos, Isla Coiba, Santa Fe, General Omar Torrijos o del Chagres.

También resulta muy interesante, bajo el punto de vista de la observación de la biodiversidad, la visita al Lago Gatún, integrado en el Parque Nacional Soberanía. Curiosamente, se trata de una superficie acuática artificial creada con el represamiento de las esclusas del propio Canal para posibilitar el paso de los barcos por el interior del istmo. Aquí está la pequeña Isla de los Monos, en cuyo entorno se puede observar a monos capuchinos y aulladores, cocodrilos, tortugas, serpientes… entre otras muchas especies animales.

Una buena opción para disfrutar de la experiencia es apuntarse a alguna de las excursiones en lancha que se programan desde Gamboa Rainforest Resort (www.gamboaresort.com), alojamiento con espectaculares vistas al cauce del río Chagres y a una espesa mata selvática.

La misma que se puede divisar desde Canopy Tower (www.canopytower.com), antigua torre-radar instalada por los estadounidenses para el control del Canal y hoy transformada en uno de los alojamiento con más personalidad de Panamá. Los huéspedes vienen aquí, sobre todo, a integrarse en la naturaleza y a pasar horas y horas observando, desde la altura que proporciona la torre, las numerosas aves, monos y otras especies que se acercan hasta las copas de los árboles.

Canopy Tower es un buen ejemplo de lo mucho que se puede hacer para disfrutar turísticamente Panamá de una forma sostenible. Ahí está la gran oportunidad de este país: demostrar al mundo que la explotación de su riqueza natural se puede realizar de una forma inteligente, responsable y respetuosa con el medio ambiente.

El contraste entre la belleza natural y la ciudad de Panamá, la capital del país, es realmente impactante. Alimentada por el dinero del Canal, pero también por la enorme cantidad de bancos internacionales asentados aquí, esta gran urbe, donde vive una tercer parte de la población total del país, crece hacia lo alto, en edificios que superan las 60 y 70 plantas y donde se asientan empresas de todo signo, además residentes nacionales y foráneos, conformando un skyline vertiginoso. Casi cada mes se inaugura una de estas impresionantes torres, muchas mirando al Pacífico y alguna que emula a otras grandes construcciones del planeta, como el edificio Trump, cuyas dos “velas” recuerdan al dubaití Burj al Arab.

El skyline de esta nueva Panamá, que se extiende por Punta Patilla, Punta Pacífico y la Cinta Costera, parece excesivo, algo desproporcionado, sobre todo cuando se contempla desde el Casco Antiguo, atractivo barrio colonial donde se asientan las principales instituciones del país (Palacio de las Garzas, incluido, residencia oficial del presidente de la República) y que, pese a haber sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, alberga aún antiguas mansiones, casi en ruinas, reconvertidas en infraviviendas.

Con ser centenario, el Casco Antiguo no es el núcleo originario de la ciudad. Porque hay un Panamá Viejo, a un par de kilómetros, arrasado en 1671 por los propios habitantes de la ciudad, ante el envite del pirata Morgan. Hoy este lugar es un importante centro arqueológico donde se intenta recuperar no sólo las construcciones levantadas por los conquistadores, sino también por los integrantes de la cultura indígena pre-existente. Un lugar donde se trabaja por recuperar las huellas de un pasado al que se dio la espalda durante demasiados años. Y es que, como ya dijimos, en Panamá aún queda mucho por hacer.

Más información: www.visitpanama.com

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Cantabria, delicias de interior

Martes, 30 de noviembre de 2010 Sin comentarios

Cierto consejero cántabro de Turismo se dio cuenta, hace unos años, de que en un lugar donde la climatología es tan imprevisible, resultaba algo difícil “vender” el rico patrimonio paisajístico, natural y cultural al aire libre de esta comunidad autónoma. Así pues, se decidió a explorar y proponer otros recursos que no dependieran del buen o mal tiempo que hiciera. Para él, la solución fue evidente: Cantabria es la comunidad con mayor concentración de cuevas valor histórico-artístico y geológico de España, lugares donde las variables meteorológicas bien poco influyen. Y, además, buena parte del patrimonio subterráneo cántabro está reconocido como Patrimonio de la Humanidad, como parte del “paquete” paleolítico de la Cornisa Cantábrica, que va desde Galicia hasta más allá de las Landas francesas.

Cantabria promociona hoy sus oquedades bajo tierra como un recurso turístico de primer orden, no sólo como una alternativa a los días de lluvia. De todas esas cuevas, la de Altamira es, sin duda, la más conocida y valiosa. Y eso, pese a que hace ya años que la visita a la cueva original está vetada, como consecuencia de la proliferación de ciertos microorganismos, introducidos de forma no intencional por los hombres, que degradan los pigmentos naturales con que fue decorada la que se considera como la Capilla Sixtina del Paleolítico. Como alternativa, se puede visitar la neocueva, reconstrucción a escala dentro del Museo de Altamira, muy cerca del lugar en el que Marcelino Sanz de Sautuola y su hija descubrieron los célebres bisontes y ciervos. Los expertos trabajaron durante años para reproducir de forma fiel el techo de la cueva, imitando a la perfección aquellos volúmenes pétreos que el maestro de Altamira utilizó de forma magistral para transmitir más realismo a su creación. Una obra datada, nada menos, que hace 15.000 años.

Quien visita Altamira suele hacerlo también a las cercanas localidades de Santillana del Mar y Comillas. La primera, sin duda una de las más auténticas de Cantabria, conserva el sabor medieval y renacentista en calles empedradas flanqueadas por casonas y palacios. La mayor parte de ellos se han reconvertido en hoteles, restaurantes y, cómo no, tiendas de souvenirs. Aunque, claro, los mejores “recuerdos” de esta región son sus productos gastronómicos: quesos, licores, anchoas, ventrescas, sobaos pasiegos y quesadas. Al final del paseo por Santillana, siempre estará su impresionante colegiata, edificio de estilo Románico, reformado en parte durante la época gótica y que conserva un claustro en el que se mezclan capiteles figurativos con otros de motivos vegetales y geométricos, en función de que cuando se hiceron el conjunto monástico estuviera a cargo del Císter o de los monjes de Cluny.

Claustro Colegiata Santillana del Mar

En cuanto a Comillas, su principal atractivo es una espectacular playa (también lo es, aunque más modesta en extensión, la del cercano pueblo de Cóbreces). En la segunda mitad del siglo XIX regresó aquí Antonio López y López, un comillense emigrado a Cuba, donde se enriqueció con el transporte marítimo y otros negocios. El que después sería reconocido por Alfonso XII como marqués de Comillas (prestó ingentes cantidades de dinero a la Corona) fue el impulsor, con la construcción de su palacio, de que la localidad pasara de ser una modesta villa marinera a un lugar de descanso para la realeza y la burguesía del país.

El marqués supo repartir su riqueza y negocios con su familia. Y no sólo con sus hijos que, por cierto, no lograron perpetuar la estirpe. Así, con la riqueza generada a través de aquellos negocios, uno de sus cuñados se hizo construir junto al palacio del marqués una casa, auténtico “capricho” arquitectónico, de cuyo proyecto se encargó un catalán llamado Antoni Gaudí.

Volviendo al hilo conductor de nuestro relato, la Cantabria de los interiores, merece la pena visitar la cueva de El Soplao, unos kilómetros hacia el suroeste. La Florida, el lugar donde se encuentra y desde donde se domina una impresionante panorámica de los Picos de Europa, fue una explotación minera iniciada a mediados del siglo XIX. Fueron los mineros, al excavar una de las vetas, quienes descubrieron esta enorme oquedad de más de 20 kilómetros de recorrido.

El Soplao muestra las características de la mayor parte de las cuevas calizas, con estalactitas y estalacmitas de caprichosas formas, pero su particularidad es la extraordinaria proliferación de estalactitas excéntricas. Es decir, formaciones que crecen no siguiendo las leyes de la gravedad; algunas, incluso, retorciéndose sobre sí mismas como un sacacorchos y, muchas, agrupadas en formaciones que recuerdan a los arrecifes de coral. En el entorno de El Soplao, además, se ha encontrado ámbar dorado y azul (algo rarísimo), muchas de cuyas piezas muestran insectos atrapados en su interior. Singulares muestras de una vida extinta hace más de 100.000 años.

Hace bastante menos (unos 15.000 años), es un decir, el maestro de Altamira creó escuela en otras cuevas del Cantábrico. Lo demuestran las representaciones pictóricas halladas, por ejemplo, en el complejo de oquedades del Monte Castillo, junto a la localidad de Puente Viesgo. De todas ellas destaca la propia cueva del Castillo por su tamaño, la calidad de las representaciones artísticas y las numerosas piezas arqueológicas descubiertas en ella y pertenecientes a distintas eras, del Neolítico al Paleolítico.

Desde el punto de vista geológico, también merece la visita la cueva de Las Monedas, llamada así por una leyenda que dice que se encontraron aquí unas piezas acuñadas en la época de los Reyes Católicos.Ya que estamos en Puente Viesgo, localidad muy conocida desde los tiempos en que la Selección Española de Fútbol se concentraba aquí, cuando fue seleccionador Javier Clemente, se puede disfrutar de los efectos de sus aguas mineromedicinales en las completísimas instalaciones del balneario.

Este complejo termal, además de un alojamiento de calidad, es un lugar ideal donde no sólo aliviar dolencias respiratorias, circulatorias o del aparato locomotor, sino también el más habitual de los males de nuestro tiempo: el estrés.  Y, desde luego, es un buen punto final para cerrar esta capítulo sobre las delicias interiores de Cantabria.

MÁS INFORMACIÓN:
Turismo de Cantabria: www.turismodecantabria.com
Club de Calidad Cantabria Infinita: tel. 942 208 280; www.clubcalidadcantabriainfinita.es
Sobre las cuevas cántabras: http://cuevas.culturadecantabria.com

PARA COMER:

Cocido lebaniego y montañés, olla ferroviaria, pescados en salsa verde, anchoas, rabas (calamares), lomos de bonito, quesos montañeses, sobaos pasiegos, quesadas… La lista de platos típicos cántabros resulta suculenta, deliciosa… Y también, contundente. La mayor parte de los restaurantes de la región pasan de puntillas por la moda de los menús-degustación (muchos platos en raciones escasas) y apuestan por la idea de  que de una buena mesa hay que levantarse bien comido. Así que, prepárate a comer mucho y bien.

ALGUNOS RESTAURANTES:

Tonino: La Torrre, 86, Monte (muy cerca de Santander), tel. 942 320 182. Pide sus cocochas de bacalao rebozadas y sus pescados frescos. A la carta: unos 40 euros.

Sixtina: Del Sol, 47, tel. 942 219 595. En su techo emula las pinturas de Altamira y en el plato toques de innovación culinaria, pero sin perder de vista el producto regional y de temporada. A la carta: entre 40-45 euros.
La Venta de Castañeda: Pomaluengo-Castañeda, tel. 942 592 140. Si te gustan los guisos, éste es el lugar adecuado. La estrella es la olla ferroviaria, pero Santiago, su propietario, también te propondrá probar lo mejor de la gastronomía regional. Precio medio: entre 35-40 euros.

Para dormir:
Gran Hotel Balneario Puente Viesgo: Manuel Pérez Mazo, s/n, Puente Viesgo, tel. 942 598 061. Paquete Fin de Semana Sensorial para parejas: 265 euros por persona.

También puedes recibir información sobre alojamientos y gestionar tus reservas de hoteles y casas rurales en:
Central de Reservas: tel. 902 760 206.
Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria: www.dormirencantabria.com.
Asociación de Turismo Rural de Cantabria: www.turismoruralcantabria.com.

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Marrakech

Miércoles, 3 de noviembre de 2010 Sin comentarios

El minarete de la Koutoubia - MarrakechMarrakech se presenta al mundo con una arquitectura teñida de color rojo, carmesí, amapola o bermellón, que le ha llevado a que se la conozca como “La Ciudad Roja”. Ciudad Imperial de Marruecos, combina alegremente tradición y modernidad, lo que explica que existan numerosos lugares dedicados al arte de la belleza, tanto para los propios marroquíes como para el viajero que busca descubrir los elixires de Marruecos.

Mercado de Marrakech-Suk

Al atardecer, después de la oración de al Asr, miles de personas acuden detrás de la plaza Jemaa el Fna donde se encuentra el suk. Obreros y artesanos, porteadores y vendedores ambulantes, cada calle lo forma un pequeño mercado que se especializa en un gremio profesional, como el de los orfebres, los vendedores de alfombras, los vendedores de babuchas o los tejedores de lana.

MarrakechMarrakechMarrakech

De regreso a la plaza de Jemaa el Fna, el pulmón social de Marrakech, cada tarde se presenta al mundo como un espectáculo al aire libre, con gentes ilustradas y saltimbanquis, herboristas, bailarines y músicos. La plaza es un teatro en el que actúan acróbatas, encantadores de serpiente, domadores de monos o los porteadores de agua. A medida que nos alejamos de Jemaa el Fna, buscamos el silencio y el recogimiento a través de un paseo por Menara. Solo se escucha el canto de los pájaros y los peces que saltan en el agua, mientras el sol poco a poco desaparece por el horizonte.

Mercado de Marrakech-Suk

Pero no podemos despedirnos de Marrakech sin hablar de los jardines de Majorelle Gardens, donde la realidad supera la ficción. Numerosos cactus hipnotizan al turista que se ve envuelto por una exuberante vegetación, que bien podría recibir el calificativo de “Edén”.

Marrakech Menara

A 35 minutos de Marrakech, el ámbito ocupado por las Tierras de Amanar ofrece a los viajeros que busquen  naturaleza y evasión, sus vistas sobre el fabuloso paisaje donde John Huston rodó en 1975 “El Hombre que quiso reinar”, con Sean Connery y Michael Caine.

El emplazamiento, define una arquitectura sostenible en perfecta armonía con su entorno: paredes de adobe, ladrillos de tierra comprimida…ya que el objetivo de las Tierras de Amanar es fomentar los valores simples: rechazo del desperdicio y ahorro de energía, suministro a partir de fuentes locales y promoción de los productos de la región, organización del reciclaje, transmisión de los saberes y las competencias en materia tanto de vivienda tradicional 8patios y terrazas) como de artesanía (forja, tejidos, carpintería y el cuero).

Menara - Marruecos

Aquí se han concebido tres tipos de estancias y alojamiento: vivacs, tiendas lodges o lodges (hostelería de alta gama), que favorecen los procedimientos de ventilación tradicional, de calefacción y climatización pasiva.

El agua se ahorra, se almacena y se canaliza. Se realiza el compost, el reciclaje y la clasificación de residuos. El riego de las plantaciones se realiza por capilaridad, y se efectúa un tratamiento de las aguas residuales y una estabilización del suelo gracias a las raíces del vetiver, un sistema fitosanitario procedente de Asia.

Domaine des remparts Ryad Hotel Spa & Golf ResortDomaine des remparts Ryad Hotel Spa & Golf ResortDomaine des remparts Ryad Hotel Spa & Golf ResortDomaine des remparts Ryad Hotel Spa & Golf Resort

Nada más que saboreando el té o echando una cabezadita frente a las cumbres nevadas del Gran Atlas, se invita al huésped a vivir la esencia propia. Pero para los adeptos al deporte, tanto grandes como pequeños, Amanar propone recorridos excepcionales de tirolinas, puentes suspendidos, Aaccro-Park y recorridos en bicicleta todo terreno, que permiten a los amantes de las sensaciones fuertes desafiar al vacío y admirar los cañones vertiginosos forjados por la erosión. Para los menos dinámicos, las Tierras de Amanar inician al bowling berebere, el tiro con arco, el polo a lomos de un burro o incluso la cetrería. Cursos de yoga o sofrología, veladas dedicadas a la astronomía, eventos deportivos y citas culturales terminan de completar las temporadas.

Domaine des remparts Ryad Hotel Spa & Golf ResortDomaine des remparts Ryad Hotel Spa & Golf Resort

Danza del Vientre - Marruecos

Información

Terres d´Amanar

Tel 212 (0)524438103

www.terredamanar.com

Domaine des remparts Ryad Hotel Spa & Golf Resort

Km 4 route de Fes “vers Tallaght” Palmeraie

BP 2708 Marrakech principal –Maroc

Tel. 212  (0)524327060

www.domainedesremparts.com

Restaurante Fermes Berbere

Km 9,Route de l´Ourika 40 000 Environs de Marrakech

Tel 00 212 524 385685

Jardin Majorelle

Avenue Yacoub El Mansour Marrakech

www.jardinmajorelle.com

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Estambul

Sábado, 30 de octubre de 2010 Sin comentarios

Cuerno de Oro Estambul

Esta vez viajamos a Turquía, un destino largo tiempo atrás deseado, sobre todo para conocer Estambul, ciudad de 14 millones de habitantes situada a caballo entre los continenes europeo y asiático. La antigua Bizancio y la famosa Constantinopla preserva antiguas maravillas que sorprenden incluso al viajero más experimentado. Ni El Cairo con sus milenarias pirámides puede compararse con esta increible ciudad fundada hace 2.700 años.

Mezquita Azul - Estambul

Quizá sea por los reflejos azules del Mar de Mármara, o por los tintes dorados que le proporciona el Cuerno de Oro al atardecer. O por sus grandiosas mezquitas, tan orgullosas que alguna de ellas quiso competir en el pasado con la de Masjid al-Haram en La Meca, sus palacios otomanos, como el de Topkapi, o la subliminal iglesia de Santa Sofía, construida por los bizantinos en el año 532 y utilizada por los cristianos durante casi mil años.

En esta ciudad no hay descanso para el turista, solo está permitido sentarse un momento en algún café del Gran Bazar para tomarse el típico té turco o chai por un par de liras, para poder observar él bullicioso trajín de los visitantes y vendedores de las 4.000 tiendas bajo su techo, que con más de 58 calles le convierten en uno de los bazares más grandes del mundo.

Tomando te turco en el Gran Bazar

Caminando calle abajo se puede llegar al otro gran bazar de Estambul, el Bazar de las Especias, de donde, de sus 88 tiendas emanan cientos de aromas diferentes producidos por coloridos productos destinados a usos medicinales y comestibles.

Mercado de las Especies - Estambul

Al atardecer es obligatorio subir a la torre Galata, contruida en 1348 por los genoveses de Constantinopla, para contemplar la puesta de sol con los cálidos matices que dan el nombre al Cuerno de Oro y cubren la ciudad vieja de pinceladas que han sido observadas atentamente durante cientos de años por millones de personas de culturas diversas.

Torre Galata - Estambul

Dentro de la Ciudad Vieja se encuentran otras maravillas que es preciso visitar, como la Mezquita Azul, con sus 6 minaretes y una decoración interior basada en azulejos azules, la de Soliman el Magnífico, la Mezquita Nueva (1597),o la Mezquita de Rüstem Pasa con sus azulejos de Iznik y como no, la famosa Cisterna de Yerebatan, un gigantesco algibe convertido en basílica, construido en la época bizantina, allá por el año 532 reinando Justianao.

Cisterna de Yerebatan - Estambul

EstambulGran Bazar - EstambulGran Bazar - Estambul

En todas las ciudades importantes del mundo, siempre existe una calle en la que se concentran las mejores tiendas de la ciudad, restaurantes, cafeterías y a veces interesantes cosas típicas o tradicionales. Es el caso de la calle Istical de Estambul, la calle principal de la ciudad, de tráfico peatonal, pero que conserva aún una antigua via en medio de la calle por la que continuamente viaja un antiguo tranvía tradicional desde la plaza Taksin hasta Tunel y vuelta, siempre cargado de turistas realizando el original recorrido.

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Tras la Córdoba Argentina

Martes, 19 de octubre de 2010 Sin comentarios

Estancia Caroya - Cordoba - ArgentinaCórdoba se encuentra en el corazón geográfico de la República de Argentina. Su clima benigno, su privilegiada situación y su moderno aeropuerto, con tres vuelos diarios desde Madrid, le convierte en un destino “de todo y para todos”. Esta provincia cuenta con hoteles de primer nivel, una excelente gastronomía con productos naturales que ofrece la tierra, espacios de arte, centros de compras y una privilegiada naturaleza.

La capital es un prestigioso centro cultural y académico, ya que atesora la universidad más antigua de Argentina. A ella acuden jóvenes de todo el país y del mundo, buscando no solamente una formación profesional, sino el aprendizaje del idioma español. Córdoba alberga diferentes regiones, cada una de ellas con su propio sello y personalidad. La Región de la Punilla, cuenta con espectaculares ciudades y el inigualable lago San Roque; la Región de la Historia, destaca por su patrimonio cultural y por el confort de las Sierras Chicas; la Región de Traslasierra, se distingue por sus altas cumbres y la alegría de sus habitantes; la Región de los Grandes Lagos, cuenta con una importante cultura centroeuropea y una exquisita gastronomía. ; y la Región de Mar Chiquita, sorprende con una inmensa laguna salada de 6.000 km2.

Vallas donde vallas, en cualquier rincón, estarán presentes sus multitudinarios festivales y fiestas populares. Sus exclusivos campos de golf se encuentran en marcos de incomparable belleza, y para aquellos que buscan escenarios naturales para los deportes de aventura, existen posibilidades para la práctica del parapente, senderismo, arborismo y puentes colgantes, escalada en roca y BTT por nombrar solo algunos de ellos.

Estancias Jesuíticas

Cordoba - ArgentinaEntre 1599 y 1767 la Compañía de Jesús en Córdoba estableció un sistema espiritual-cultural y productivo, que dejó fuertes huellas en el posterior desarrollo económico y cultural de la provincia. El resultado a día de hoy son seis estancias jesuíticas: Caroya, Jesús María, Santa Catalina, Alta Gracia, La Candelaria y San Ignacio, declaradas por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad al reconocer sus valores patrimoniales e históricos. En nuestro caso hemos visitado dos de ellas.

Estancia Caroya: se trata del primer establecimiento rural creado por la compañía en el año 1616. En la actualidad se trata de un Monumento Histórico Nacional y Provincial que conserva su estructura colonial, y que incluye visitas al edificio histórico y al Museo Histórico.

Estancia Jesús María: esta bella estancia fue el segundo núcleo productivo de la  Compañía de Jesús. Se construyó en el año 1618 y se caracterizó por su producción vitivinícola de gran calidad, cualidad que se ha mantenido hasta nuestros días. En la visita se puede disfrutar de la iglesia, la bodega, la residencia y los restos de antiguos molinos. Todo el conjunto ha sido declarado Monumento Histórico Nacional y es la sede del Museo Jesuítico Nacional, con importantes pinturas y objetos de los siglos XVII y XVIII.

Iglesia CatedralIglesia de las TeresasIglesia Catedral

Museo Casa Ernesto CHE Guevara

Ernesto Guevara nace en la pequeña ciudad argentina de Rosario en el año 1928. Poco después se traslada a la localidad de Alta Gracia donde permanece desde los 4 a los 16 años. El clima seco de esta sierra favorece la recuperación de su enfermedad, ya que Ernesto tenía asma.

Museo Casa Ernesto Che

Al Che le gustaba leer, jugar al ajedrez, el golf y el rugby, pero por encima de todo estaba el viajar, realizando sus primeras excursiones por las sierras de  Alta Gracia.

Durante sus estudios universitarios, el Che realizo tres viajes importantes. El primero de ellos le llevó a recorrer 12 provincias de Argentina en una bicicleta a motor. El segundo fue más lejos, en concreto a América del Sur, con una motocicleta. Por último, siendo ya médico, volvió a América donde encontró a Fidel Castro, en México, lugar en el que comenzó a gestarse la Revolución Cubana.

Hoy Villa Nydia abre sus puertas al turismo como Museo Casa Ernesto Che Guevara. La visita guiada resulta apasionante, amena y entretenida. Desde MANBOS os la recomendamos.

Museo Manuel de Falla

Museo Manuel de FallaManuel de Falla es uno de los compositores españoles más destacados del siglo XX. Nació en Cádiz en 1876. De niño estudió música con su madre ampliando su formación en el Conservatorio de Madrid. En el año 1905 comenzó a gestarse como genio al componer “La Vida Breve”. Entre 1907 y 1914 estudió y trabajó en París. Al comenzar la Primera Guerra Mundial retorna a Madrid, época en la que compone “El Amor Brujo” y “El Sombrero de Tres Picos”. En 1939, fija su residencia en Argentina, mudándose a Córdoba ya que padecía una enfermedad pulmonar y su médico así se lo aconsejó. En 1942, busca el clima seco de Alta Gracia, lugar en el que pasó sus últimos días, al fallecer el 14 de noviembre de 1946.

En la actualidad la casa desempeña la función de Museo Manuel de Falla.

La Cumbrecita

La Cumbrecita

Un estado natural. De eso se trata este bello pueblo. Una perfecta armonía que combina la mano del hombre con ríos, arroyos, sierras, flores silvestres, cóndores, zorros y ardillas. La Cumbrecita es el primer pueblo peatonal de la República de Argentina, con status de Reserva Natural de Uso Múltiple.

La Cumbrecita nace a1.450 metros sobre el nivel del mar, sobre la falda oriental de las Sierras Grandes de la provincia de Córdoba, en el Valle de Calamuchita. La principal característica de La Cumbrecita fue y será siempre la de ser un estado natural en el que se prioriza el medio ambiente, la armonía, el silencio, el descanso del ruido, las caminatas y el encuentro con nuestro interior. Las cosas simples, la esencia del ser humano y de su entorno, forman parte de su principal valor como pueblo. Por eso, cada viajero es un amigo por hacer, cada turista es único y será un nuevo amante de La Cumbrecita.

Villa General Belgrano

Villa General Belgrano

Villa General Belgrano es un pueblo de estilo centroeuropeo que comenzó a forjarse en el año 1932, con la llegada de varios inmigrantes alemanes, suizos y austriacos. En 1940 llegaron los marineros del acorazado “Graf Spee” y comenzaron a trabajar junto a los lugareños para construir este pueblo que se convirtió en uno de los centros turísticos más apreciados de Argentina. Pero si por algo es conocido este lugar en todo el mundo, es por la fiesta de la cerveza (Oktoberfest) que se desarrolla todos los años.

Todo comenzó entre 1963 y 1964 cuando un enorme carro tirado por caballos llegaba a la plaza José Hernández . Dentro de ese carro se encontraban los acordes de la contagiosa música de la Bauernkapelle Fritz que cuando se bajaban las compuertas daban por iniciada la fiesta. Con los años y al sumarse más delegaciones que iban a la fiesta para brindar, dieron comienzo a los desfiles por la calle céntrica. A mediados de los años 70 algunos vecinos ataviados con sus trajes típicos de Alemania comenzaron a crear la idea de hacer algo similar a los majestuosos desfiles de Munich.

Villa Carlos Paz

La Ciudad de Villa Carlos Paz se asienta en un fértil valle, con numerosos manantiales, cascadas, lagunas, remansos, arroyos e incluso saltos de agua de más de 25 metros. Es el lugar ideal para la práctica de los deportes de aventura: mountain bike, rappel, escalada, pesca, trekking y excursiones guiadas. Asimismo, en Villa Carlos Paz se puede disfrutar de una exquisita gastronomía. Por la mañana nos despierta el aroma del pan casero, al que acompañan mermeladas artesanales, jugos de frutas y tes de hierbas serranas. En el almuerzo, nos esperan exquisitos manjares regionales como los chivitos, corderos y truchas, acompañados de papas y verduras. Durante la merienda, se puede disfrutar de masas y tortas caseras frente a una lumbre de fuego y al caer el sol, entre lo rústico y acogedor, se pueden degustar deliciosas ensaladas serranas y pescados a la plancha. Una amplia carta de vinos acompaña a estos platos para deleitar hasta el más exigente comensal.

La Cumbre

La Cumbre

Recorrer La Cumbre significa perderse en la verde serenidad del valle y la montaña. El golf fue el deporte que le dio a conocer, al que se sumarían con el tiempo actividades como el aladeltismo, parapente, mountain bike y montañismo. No menos importantes son las cabalgatas, algunas a la luz de la luna, o el solaz de las caminatas por quebradas y las faldas de la montaña, en compañía de una privilegiada fauna y flora.

Una importante infraestructura hotelera y un circuito gastronómico para los paladares más exigentes, esperan a sus visitantes todo el año y para aquellos que buscan la tranquilidad, existe un recorrido artístico-cultural que nos muestra la obra de más de 30 artistas que eligieron desarrollar su vida en esta localidad.

Con aromas de lavanda, el silbido de la calandria o con velas surcando el cielo, en La Cumbre se comparte  el espíritu de aventura o la placidez del infaltable “té a las cinco”. No podía ser de otra manera en un lugar imperdurable, casi al estilo inglés.

El Golf Club se encuentra a 1 km de la zona céntrica y es considerado uno de los más bellos de nuestro país. Son 18 hoyos y par 70 con una longitud de 5463 m para caballeros y 4810 para damas.

Caballo en La CumbreCaballo en La CumbreCaballo en La Cumbre

TE ACONSEJAMOS

Azur. El primer Hotel Boutique de la Ciudad de Córdoba.

Hotel Azur

Este pequeño hotel de lujo se encuentra situado en el corazón de la zona comercial y centro histórico de Córdoba. Es de estilo academicista-ecléctico, en el que se preservan y se resaltan los elementos patrimoniales de valor, otorgando a su vez un carácter contemporáneo. Cuenta con 14 habitaciones de características únicas, con estilo arquitectónico y de diseño moderno. Están equipadas con los mejores servicios: TV LCD, INTERNET WI FI y LAN, caja de seguridad digital, bar, ducha escocesa, sábanas de percal americano de 180 hilos y escritorio de trabajo.

Dispone de un restaurante, el Papagayo, que se ha convertido en una de las más exclusivas propuestas gastronómicas de la ciudad de Córdoba. Javier Rodríguez Arias, es el chef y cuenta con una dilatada experiencia internacional.

San Jerónimo 243/257. Córdoba. Tel. 421 5878/ 421 0797. www.azurrealhotel.com

La Posada del Qenti.

Es el primer Hotel de Alta Montaña de la provincia de Córdoba. Inmerso en un entorno natural, dentro de la Reserva Hídrica Provincial y lindando con el Parque Nacional Quebrada del Condorito, éste especial Resort se extiende con más de 1000 hectáreas.

La Posada del Qenti

La Posada fue reconocida como el Primer Complejo Nacional especializado en Spa y Turismo de Salud, y reelegida como el mejor Spa de la Argentina.

Dispone de un circuito diario de hidroterapia: sauna, hidrospá ozonizado, baño de inmersión con hidrojets, ducha a vapor, sala de relax con aromaterapia e hidrocaminador.

Ruta 14 – Km 14,5 – Icho Cruz

Villa Carlos Paz

Tel. 3541- 495715 begin_of_the_skype_highlighting              3541- 495715      end_of_the_skype_highlighting

laposada@qenti.com

www.qenti.com

Hotel Holiday Inn.

Para aquellos que desean pasar unos días en la ciudad de Córdoba, es una de las opciones más recomendadas. Cuenta con una piscina climatizada, gimnasio y sauna y un buen restaurante.

Centro Comercial Libertad

Tel. 477 9100

www.holidayinncba.com.ar

Restaurante y Suites La Colina. Este establecimiento se distingue no solo por la calidad de sus habitaciones, sino además por su cocina, capaz de producir platos únicos. El entorno natural que rodea al pueblo, brinda ingredientes naturales de excelente calidad que hacen de este restaurante una de las mejores opciones para comer en todo Córdoba.

Tel. 481 063

Cómo llegar

La mejor opción para llegar a Córdoba es la compañía de vuelo Iberia que ofrece tres vuelos semanales desde la ciudad de Madrid. Martes, jueves y sábados a la 1.35 h. Llegada a las 9.25h hora local.

www.iberia.com

Estancia Alta GraciaEstancia Jesus MariaLlamas

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Alto Bigorre

Lunes, 18 de octubre de 2010 Sin comentarios

Parque Nacional de los Altos Pirineos

Enclavado en el corazón de los Altos Pirineos franceses, la comarca de Bigorre nos ofrece un sin fin de atractivos: paraísos naturales, tesoros culturales, el buen comer y sobre todo, la hospitalidad de sus gentes.

Cada año, 5 millones de personas acuden al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, empujados por su espiritualidad. Gentes de todo el mundo, de diferentes culturas y religiones que buscan en la fuerza y la belleza de este lugar, un poco de tranquilidad. En el ambiente espiritual que se percibe, todos los peregrinos sienten la acogida de la Virgen María,  de ahí la existencia de conversiones y curaciones milagrosas que según nos dicen han sido comprobadas científicamente.

Basilica del Rosario Lourdes
Lourdes era una pequeña aldea que tenía  una colina rocosa conocida como la Massabielle, que significa “Rocas Viejas”. En su interior se encontraba una gruta en la que crecían rosales silvestres y ahí fue, según cuenta la leyenda popular, donde se produjeron las apariciones marianas mas famosas de la historia en el año 1858 a una niña llamada Bernadette Soubirous. Hoy día, aquella ruta se ha convertido en un santuario de peregrinación sobre la que se la edificado la Basílica de la Inmaculada Concepción.

Basilica del Rosario-LourdesBasilica del Rosario-Lourdes

La histórica ciudad de Tarbes es la capital de la Bigorre. Pasear por sus calles y descubrir los bellos rincones es una delicia. El jardín de Massey , la iglesia de San Juan, la catedral del Séde , o el Colegio imperial, son lugares que no nos debemos perder.

Cerca de Tarbes, rodeado de majestuosas montañas, se sitúa la pequeña villa pirenaica de Bagnéres de Bigorre. Las propiedades curativas de sus aguas -bajo las que nació la urbe-, han atraído durante siglos a nobles y artistas que han dejado huella en la arquitectura y en los tesoros de la ciudad. Las estrechas calles, que conservan casas del siglo XVI, el Parque termal o la Gruta natural de Médous son algunos atractivos de los que podemos disfrutar. Pero lo mejor de todo es deleitarse en el agua que tanta fama le ha dado a Bagnéres de Bigorre en Aquensis, un centro termal abierto hace tan solo un año, construido sobre un antiguo Casino del siglo XIX.

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Su decoración de madera y cristal es única y sus 3000 metros cuadrados de instalaciones están dedicadas por completo al termalismo.

Parque Nacional de los Altos Pirineos

A pocos kilómetros se encuentra el Castillo de Mauvezin, que pertenece a las fortificaciones pirenaicas de Gastón de Fébus. Su delicada reconstrucción y los maravillosos paisajes que se divisan desde la torre del homenaje justifican la visita.

El pico de Midi de Bigorre preside la región. Dos teleféricos nos elevan hasta los 2877 metros de altitud que posee, sobre un desnivel de 1077 metros. En la cumbre se ubica un importante observatorio –lugar de investigación fundado en 1880- desde el que se estudia el sol y otros objetos celestes. En el museo que allí se encuentra podremos conocer la historia del observatorio o aprender algo más del universo. Pero sin duda lo mejor es disfrutar de las vistas panorámicas que ofrece de toda la cadena pirenaica. ¡Todo un espectáculo!.

Alojamiento

Relais de Pyrenees Hotel y restaurante
Desde Manbos te recomendamos el Hotel Relais des Pyrenees (www. relais des pyrenees). Se encuentra en la localidad de Bagneres de Bigorre y es un lugar ideal para el descanso. Dispone de un interesante restaurante (Restaurant Briques et Marronnier) donde se elabora comida de diseño que cumple con las expectativas de los paladares más exquisitos. El trato es cordial y hablan español. Las habitaciones son confortables y silenciosas.  Además cuenta con sauna y jacuzzi.

Relais de Pyrenees Hotel y restauranteRelais de Pyrenees Hotel y restaurante

Fotos: Victor Expolio  Texto: Monse Berlinches

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Finnmark, Noruega: La esquiva dama del Norte

Lunes, 17 de mayo de 2010 Sin comentarios
Imposible evadirse de esa inquietante sensacion de soledad que envuelve la noche ártica. Horas y horas de oscuridad, apenas mitigada por el reflejo de las estrellas sobre un manto de nieve y hielo que se antoja infinito, eterno…



En lugar de estar aquí, en medio de esta gélida nada, apetecería regresar a la austera y cálida cabaña de madera en que nos alojamos. Sin embargo, sabemos (intuimos más bien) que nuestra vigilia a 20 grados bajo cero merece la pena: asistiremos, quizás, a uno de los más bellos fenómenos de la naturaleza.

De pronto, cuando casi estamos a punto de perder la sensibilidad de nuestros pies, algo aparece en el cielo. Al principio se trata de una pequeña nube de aspecto blanquecino que baila en la oscuridad, movida por un viento inexistente. Poco a poco, la nubecilla se va haciendo algo más grande, al tiempo que otras se unen a su danza mientras van mutando de color: del blanco inicial a un verde entre metálico y esmeralda… Al fin, la aurora boreal ha venido a nuestro encuentro, comportándose como lo que es: una gran diva, esquiva y seductora.



La noche anterior, sobre la cubierta del barco de la compañía Hurtigruten, la que recorre buena parte de la costa noruega aun en las condiciones más extremas, la aurora jugó con nosotros hasta desesperarnos y, cansados de sus caprichos, acabar llevándonos al interior de la nave, en busca de la calidez del bar y de algún licor de elevada graduación alcohólica.




Fue poco después de doblar Cabo Norte, cuando nuestro barco abandonó el refugio que nos proporcionaban los numerosos fiordos del perfil costero de la región de Finnmark, para abrirse paso entre las profundas aguas del Mar de Barents.



Pero eso fue anoche. Porque el soberbio espectáculo de luz y color que estamos contemplando ahora paga con creces tanta espera e, incluso, la incontrolable sensación de mareo que sufrimos sobre la cubierta del Richard With, movido a su antojo por las poderosas olas del mar.



La realidad es que las posibilidades de observar este fenómeno atmosférico en Noruega son tantas como noches. Es decir, las auroras boreales pueden verse en cualquier momento desde noviembre hasta marzo, e incluso más allá de esos meses, siempre que haya oscuridad en el cielo. Pero, en la práctica, los avistamientos dependen mucho de la casualidad y de diversos elementos meteorológicos. Por ejemplo, cuanto más intenso sea el frío, más posibilidades habrá de disfrutar del espectáculo, siempre y cuando el cielo no esté cubierto de nubes, claro.

Pero también hay factores previsibles. Desde hace varias décadas, los físicos del Observatorio de Auroras Boreales de Alta, uno de los lugares de Noruega con mayor cantidad de avistamientos, están trabajando para determinar los momentos más propicios. Junto a sus colegas de la Universidad de Tromso, han logrado predecir los periodos de mayor proliferación de auroras boreales estudiando el comportamiento de las partículas solares que colisionan con nuestra atmósfera. La reacción que se produce cuando los vientos solares, atrapados por el magnetismo de la Tierra, entran en contacto con los gases atmosféricos (oxígeno, nitrógeno, helio…) explica no sólo la aparición de las auroras boreales, sino también su variedad cromática. Pues bien, esos expertos han llegado a la conclusión de que se produce una punta inusitada de auroras boreales cada siete años, en función de la rotación solar y de la posición de nuestro planeta respecto a esa estrella. Por eso, se sabe que, frente al mal año de avistamientos que ha sido 2010, las dos próximas temporadas traerán muchos e intensos espectáculos boreales.



Pero si la cuestión científica sobre las “luces del Norte” puede resultar algo compleja para los profanos en la materia, su carácter legendario las convierte en uno de los principales atractivos para quienes se animan a visitar Noruega en invierno.

Resulta una auténtica delicia escuchar la explicación que le dieron al fenómeno los primeros pobladores de estas tierras extremas. Sentados en un lavo, tienda a base de madera y pieles de reno, que es la tradicional vivienda de los samis, escuchanos las palabras de Johan, patriarca de una familia sami que vive en Alta. Vestido con el colorista traje sami, confeccionado a base de lana de reno y otras fibras naturales, nos habla de que su pueblo ha habitado la región más septentrional de Europa, Laponia (que se extiende por territorio noruego, ruso, finlandés y sueco), desde tiempos inmemoriales. Desde luego, desde bastante antes de que otras gentes llegadas del sur intentaran eliminar los principales rasgos culturales y sociales samis, en una fiebre integradora que duró hasta bien entrado el siglo XX.




Mientras la mujer de Johan nos sirve un humeante guiso a base de carne de reno, patatas y zanahorias, él nos cuenta que los samis no temen a las auroras. Más bien les rinden un reverencial respeto, igual que hacen con el resto de las manifestaciones de la naturaleza, como la lluvia, como el viento que barre implacable las estepas y bosques desolados, o como la nieve, seductora e implacable, que todo lo cubre durante, al menos, seis meses al año. “Las luces del Norte son una prueba más de que nuestros antepasados siguen estando entre nosotros. Son ellos los que ciertas noches de invierno nos lo recuerdan, pintando con sus manos manchadas de grasa de reno, esas extrañas formas de colores en el cielo”. Esa es una de las interpretaciones samis, porque a lo largo de nuestro viaje también hemos escuchado otra que dice que las auroras boreales las provocan los zorros, al correr por la estepa congelada, cuando levantan con su cola nubes de nieve que ascienden hasta la bóveda estrellada…



No parece extraña la abundancia de leyendas en torno a este fenómeno. El hecho de que se produzcan durante la casi interminable noche ártica, su impredictibilidad para la mayor parte de los mortales, las sinuosas danzas con que acompañan sus cambios cromáticos, a veces prolongados durante varias horas, dan para eso y más. Por ejemplo, para que muchos padres noruegos sigan convenciendo a sus hijos adolescentes de que vuelvan pronto a casa y no se entretengan por ahí fuera, con el pretexto de que “la aurora podría llevaros consigo”.



Nada más lejos de la realidad. A no ser que la fascinación que ejercen estas luces en cualquier espectador te deje atrapado, olvidado de la soledad de la noche, con la mirada puesta en el cielo y el corazón sobrecogico ante tanta y misteriosa belleza. En cualquier caso, un dulce secuestro ante el que uno no sabría (o no querría) resistirse. A pesar del frío.


Fotos: David Santiago/Alfredo G. Reyes

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Primeras impresiones en Orango

Martes, 1 de diciembre de 2009 Sin comentarios
Isla de Orango, Guinea-Bissau, jueves 17 de septiembre de 2009
A mi querida familia y amigos:

Dado que no podremos hablar ni comunicarnos, al menos hasta que regrese al continente (y eso será el último día de mi estancia en Guinea-Bissau), he decidido escribiros todos los días y contaros mis experiencias. Es una buena forma de teneros presentes y también de que estéis al tanto de mis sentimientos, de mis impresiones y sensaciones, aunque sea con dos semanas de retraso.
El vuelo que nos trajo desde Lisboa hasta aquí fue realmente tranquilo y salimos en hora (a las diez de la noche, hora local). Eso sí, de dormir bastante poco, pues los nervios y la incomodidad del asiento, el calor y el hecho de que apagaron la luz casi dos horas después de despegar me lo impidieron. Pero alguna cabezadita eché. A la 1 y media (hora de Guinea Bissau) aterrizamos y fuimos inmediatamente a la terminal para pasar los trámites de inmigración. Después vino la larga espera para la salida de las maletas (casi una hora) que, milagrosamente, llegaron y lo hicieron íntegras. En la espera, se nos presentó Manuel, nuestro chófer, que trabaja para el Orango Hotel.
Gracias a él pudimos salir sin más contratiempos del último obstáculo de entrada, la aduana, donde no nos revisaron y pudimos pasar por el pasillo destinado a las tripulaciones y personal diplomático (nada excepcional, pues según nos contó Manuel, de lo que se trata es de dar todas las facilidades posibles al turista). Manuel fue a buscar nuestro pick up, y en la espera nos asaltaron varios “taxistas” y maleteros ofreciéndonos sus servicios. No os podéis hacer a la idea del caos que había ahí…

Algunos simplemente pedían dinero o un regalo. Y al más pesado de ellos, al fin pude quitármelo de encima regalándole un bolígrafo. Como ves, con bien poco se contenta la gente por estas latitudes…

Nos pusimos en marcha al fin. Le pregunté a Manuel cuál era la distancia que había hasta el hotel en donde dormiríamos esa noche y me dijo que unos 60 kilómetros, de los cuales unos 40 eran por pista asfaltada y el resto por un camino de tierra. En total, una hora y media hora de viaje.
No se equivocaba. Como es lógico, a esa hora la ruta estaba desierta, excepto en algún poblado donde, sorprendentemente, vimos a algunos muchachos paseando al borde del asfalto y varias mangostas, que se cruzaron rápidamente en nuestro camino. A la hora de viaje, más o menos, la carretera de asfalto desapareció bajo las ruedas del pick-up y ahí comenzó la auténtica aventura, a través de un camino de tierra roja, con socavones y alguna que otra zona desdibujada por efecto de las lluvias torrenciales que caen por aquí en esta época del año (temporada húmeda).

Llegamos al hotel, en Biombo, cerca de las 4 de la mañana. Cada uno teníamos asignada una cabañita, sencilla, casi monacal, pero bastante cómoda y, lo que es de vital importancia en el África Negra, con mosquiteras en las ventanas y sobre las camas.

Estábamos agotados, así que nos fuimos a cada habitación. Yo me desnudé y me metí en la cama, donde aún permanecí unos minutos escuchando los sonidos de la noche. Una sensación realmente espectacular, en la que destcaban los aullidos de algunos monos y los reclamos de aves desconocidas para nosotros.

A las 8 de la mañana ya estaba de nuevo en pie, pues habíamos quedado en desayunar a las 9. Me fui a la ducha comunal (por supuesto de agua fría), que resultó ser lo más parecido a los servicios de nuestros campings. Después, a arreglar la mochila para el viaje que nos esperaba. En cuanto al desayuno, muy sorprendente; al aire libre, con café, leche en polvo, zumo de naranja (más una solución a base de polvos con esencia de naranja y muy azucarados), queso, jamón, macedonia de frutas y un bizcocho riquísimo.
Inmediatamente nos fuimos para la barca de aluminio que nos conduciría a Orango, guiados por Armando, un muchacho muy simpático y atento, además de buen patrón y perfecto conocedor de estas aguas.

Nuestro destino, la isla de Orango Grande, se encontraba a unas dos horas, en una ruta que, al principio, resultó muy placentera y al final algo movida, pues unas nubes de tormenta empezaron a levantar olas, que al contacto con la barca hacía que ésta botara, dejándonos el culo bastante maltrecho.

Desde Biombo el viaje discurre en buena parte entre manglares. Más tarde, los manglares van dejando paso al mar abierto, aunque en todo momento flanqueados por islotes y pequeñas islas completamente cubiertas de vegetación. Todos ellos, hasta un total de 88, forman parte del archipiélago de las Bijagós, donde sólo están habitadas las islas mayores. La belleza y riqueza de este archipiélago ha supuesto la declaración de dos de sus zonas como Parque Nacional: Orango y João Vieira-Poilao. También la presentación de su candidatura a integrar la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, y a que su zona marítima esté declarada Reserva de la Biosfera por ese mismo organismo internacional.

La lluvia que empezó a caer a final de recorrido y los consabidos botes de la barca sobre la superficie rizada del mar nos recomendaron agazaparnos en nuestros asientos, hasta que sentimos cómo el motor bajaba de revoluciones. Estábamos llegando. Al levantar la vista, la primera impresión que tuve del lugar donde se encuentra el Orango Parque Hotel fue de auténtica sorpresa. Realmente no me esperaba una playa tan bonita, de arena blanca, flanqueada por una vegetación espesa, de un verde intensísimo.

Nos ayudó a bajar de la barca el personal del hotel e Iris, una de las biólogas que forman parte del proyecto que la organización CDB Hábitat está desarrollando en el archipiélago. Ella nos introdujo en el hotel y nos comentó el reparto de habitaciones: dos para los cuatro periodistas que formamos el grupo. Cuando le comentamos “mi problema” con los ronquidos, lo resolvieron enseguida. Yo, al cuarto de invitados de la casa donde vive el director del hotel, Laurent, un francés interesantísimo del que me imagino os hablaré en próximos días.

En ese momento conocimos también a Luis, biólogo expatriado de la Fundación CBD Hábitat y responsable último del desarrollo del proyecto. Luis es, además, el marido de Iris y con ellos dos tuvimos (tras descansar un poco en las habitaciones) una reunión informativa sobre el programa que desarrollaremos estos días en el archipiélago. Más o menos a las 2 estábamos comiendo. Otra sorpresa más: ensalada de pepino con orégano y aceite de oliva y pollo, preparado al estilo francés, con nata, y que estaba buenísimo. Y de postre, un buen mango. Realmente no me esperaba una comida tan occidentalizada y, sobre todo, tan diversa, pues en mis experiencias anteriores en el África Negra la verdad es que he comido bastante mal.

Después del café nos pusimos en marcha, recorriendo la playa hasta llegar a la tabanca (poblado) de Eticoga. Un buen puñado de cabañas de adobe y techados con fibras vegetales (algunas también con planchas de chapa) donde, aparte de vivir la mayor parte de la población de la isla de Orango, también tiene su sede la oficina del parque. Por cierto, que en las dependencias de ese organismo estos días está trabajando otra ONG española, Anawim, que recorre el país durante unos días de cada año (desde hace seis), tratando a las mujeres y hombres con problemas de visión, incluso operándolos de cataratas. Una bonita labor con alguna anécdota, como la que me contaron, de una mujer que se operó los dos ojos y que, gracias a eso, al fin pudo conocer cómo era el rostro de su propia hija, de 15 años de edad.

David, nuestro fotógrafo entró el quirófano; por supuesto con bata, gorro y patucos. Y estuvo fotografiando una operación. Pero yo, sinceramente, no tenía cuerpo para ver eso y aproveché para hablar con alguno de los médicos de esta ONG con sede en Elche y Valladolid.

Después conocimos a Augusto, hombre grande de Orango y firme candidato a convertirse en rey de las Bijagós, trono vacante tras la reciente muerte del anterior monarca. Uno nunca se espera encontrar un rey vestido con ropa de segunda mano de Coronel Tapioca, pero empiezo a ver que aquí nada es lo que parece y todo tiene una segunda lectura. Y son precisamente esas cosas las que realmente hacen grande este continente. A Augusto, hombre principal de la tabanca, le calculo unos 80 años, desde luego muy trabajados…

Con la ayuda de la traducción de Junior, un joven que anteriormente trabajó como maestro y que actúa como enlace entre CDB Hábitat y la población local, Augusto nos mostró la tumba de la Kinka Pampa, única reina que ha habido en las Bijagós y mujer importantísima en la historia del país, pues su habilidad para tratar con los portugueses, a principios del siglo XX, evitó la guerra. Su mausoleo no es sino una más de las cabañas de adobe del poblado, eso sí decorada con un puerta tallada con escenas de su vida. Augusto nos contó la historia de esta extraordinaria mujer en la propia tumba, que por cierto, no mostraba más artificio que un pequeño cartel donde pone su nombre, junto al del resto de miembros de su familia. Realmente parecía una cabaña más del poblado. Y la explicación la tuvimos luego: parece ser que los bijagós entierran a sus familiares en el suelo de su propia cabaña, de tal manera que varias generaciones pueden “convivir” en ellas sin más separación entre los muertos y los vivos que medio metro de tierra.

Antes, durante y después de la visita estuvimos acompañados por un coro de niños, simpatiquísimos y, de momento, bastante vírgenes de influencias europeas, probablemente porque hayan visto a pocos de esos hombres blancos que aparecen por los poblados dando caramelos y pequeños regalos a cambio de sus sonrisas, sin ser conscientes de que con eso generan necesidades que aquí no tienen ningún sentido; a estos niños se los ve felices, sin necesidad de artificios. Y esperemos que siga así mucho tiempo.

De regreso al hotel, siguiendo la línea de la playa, tuvimos la oportunidad de contemplar un atardecer precioso, al tiempo que observamos en vuelo a varias aves autóctonas (cuervos de pecho blanco, águilas, buitres de las palmeras, chotacabras…). Y sobre la arena, varios cangrejos fantasma, que tiene ese nombre porque su caparazón es completamente blanco, casi transparente.
Ya en el hotel, una refrescante ducha en el baño de Laurent y a comenzar con este diario para vosotros. En un rato me iré a cenar (son casi las 9 de la noche) y espero que muy pronto nos vayamos a la cama, pues realmente estoy agotado.

Mañana, día importante pues vamos a ver a los hipopótamos marinos. Seguiré contando nuestras aventuras.
Os quiero mucho a todos.
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Hipopótamos marinos

Martes, 1 de diciembre de 2009 Sin comentarios
Isla de Orango, Guinea-Bissau, 18 de septiembre

Hola a todos. Pienso mucho en vosotros, sobre todo durante los momento de contacto con la naturaleza. Son las 3 y media de la tarde y acabamos de regresar de una jornada intensísima.
Pero mi relato se quedó ayer por la noche, cuando me fui a cenar. Eran como las ocho de la tarde y cuando llegué a la zona de comedor estaba ya todo el mundo tomándose una cerveza o un refresco. Cuando digo todo el mundo hablo del resto del equipo, pero también el grupo de oftalmólogos de que os hablé ayer, que se hospedan en el hotel y a los que CBD Hábitat está prestando sus infraestructuras para que puedan desarrollar su labor en los días que permanezcan por el archipiélago.

Después un buen rato de charla, en donde, por cierto, alguien pasó un plato de lomo (que habían traído los oftalmólogos de España, claro), nos fuimos todos a cenar a la gran mesa del hotel. Allí nos sirvieron combé, marisco de concha similar a los berberechos, acompañado de una salsa deliciosa a base de mantequilla, pimienta y otras especias. El segundo plato fue guiso de cerdo (al que habíamos oído matar durante la comida; pobrecito), acompañado de cus-cús y arroz. Y de postre, macedonia de frutas.

Me habría encantado bajar a la playa después de la cena para contemplar las estrellas, pero la verdad es que lo desaconsejan bastante los responsables del hotel, por los posibles peligros que acechan en la noche (sobre todo, serpientes venenosas). Así que no me quedó más remedio que irme a dormir a mi habitación.
Esta mañana habíamos quedado en desayunar a las 7:15, para salir del hotel como a las 8. Menos mal que los ruidos del bosque (cientos de reclamos de aves) y la luz del amanecer me han despertado, puesto que el avisador del móvil no me ha funcionado… Tras una gélida ducha, me he vestido y he llegado a tiempo para el desayuno, a base de café o té, leche, un bizcocho riquísimo y pan con mantequilla y mermelada. De alguna forma me ha recordado a los desayunos de los campamentos de la parroquia…
Después nos hemos subido a la misma barca con la que llegamos ayer desde el continente, para dirigirnos a otra zona de la isla de Orango. Hemos entrado por lo que la gente de aquí llama un río, pero que realmente es uno de los canales de agua marina que se abren paso hacia el interior de estas pequeñas islas arenosas. Estos “ríos” están flanqueados por espesos bosques de manglares, en los que habita una variadísima fauna. Nosotros hemos visto, fundamentalmente, buitres de las palmeras, pero también un par de monos, bastante de refilón pues son animales esquivos, y muchas aves, como pelícanos y córvidos, además de otras especies a las que no sé poner nombre.


Llegado cierto momento del recorrido, hemos tenido que bajar de la barca y caminar unos metros con el agua por las rodillas. Para ello nos hemos descalzado y la verdad es que impresiona bastante, por más que te tranquilicen Luis e Iris, los biólogos, caminar sobre un fondo de lodo en el que imaginas puede haber todo tipo de animales deseosos de chuparte unas gotas de sangre. Por fortuna, nuestros miedos se han demostrado infundados y hemos llegado sin contratiempo ninguno a tierra firme.

A partir de ese momento, hemos caminado unos cientos de metros hasta que hemos llegado a una pequeña tabanca, precedida por dos enormes baobabs y alguna ceiba. A diferencia de la que visitamos ayer, en esta tabanca apenas había gente pues, según nos han contado los biólogos, la mayoría de las mujeres y hombres estarían trabajando en el campo. Esto nos ha dado la oportunidad de observar sin interrupciones algunos de sus utensilios domésticos, como los recipientes de madera cóncavos donde separan los granos de arroz de la cascarilla o algunos caparazones de tortuga, que utilizan para los usos más diversos.

También, unas cintas confeccionadas mediante hojas de palma con las que los hombres se ayudan para subir a las palmeras y recolectar sus frutos. Esos frutos, de color rojizo, son la base del aceite de palma tan importante para la alimentación e intercambios comerciales de estas gentes. Quien nos ha demostrado cómo realizan esa ascensión ha sido João, el único guarda del parque, especializado en el seguimiento y protección de los hipopótamos y que, además, nos ha acompañado durante toda nuestra excursión.

Avanzando por la sabana hemos tenido la oportunidad de ver bellísimas lagunas, no sin antes remojarnos los pies de lo lindo en todo tipo de lodazales y regatos. De esta manera, hemos recorrido parte de la isla durante, más o menos, una hora hasta que al fin, cuando ya escuchábamos el rumor del mar, hemos llegado a la mayor de todas las lagunas. La presencia de los hipopótamos era evidente, sobre todo por la visión de numerosas huellas y excrementos. Pero también por una de esas sensaciones mágicas, intuiciones que te desvelan que algo importante va a pasar.


Cuando andábamos buscando dónde estarían, de pronto el sonido inconfundible de sus hocicos vaciándose de agua al salir a la superficie de la laguna, nos ha dejado el corazón sobrecogido, y al tiempo expectante. Los hipopótamos estaban detrás de una zona de vegetación que nos impedía verlos. Así que hemos tenido que bordear la superficie de agua, hasta situarnos en el punto opuesto. Y allí los hemos contemplado durante un buen rato, disfrutando de un espectáculo realmente único. A pesar de todo, David estaba bastante decepcionado, pues él esperaba fotografiarlos de cuerpo entero.

Después de esta experiencia, ¿qué más podíamos hacer? Nuestros anfitriones lo tenían claro: un picnic en la playa, donde nos esperaba nuestra barca, y un buen baño en el mar. Todo delicioso, excepto por el hecho de que los chicos de la expedición no llevábamos bañador. Así que no nos ha quedado más remedio que hacerlo en calzoncillos.
Pero antes, nuestros chicos de la barca, empleados del proyecto CBD, nos tenían reservada una sorpresa: una serpiente muerta que, parece ser, les había caído encima cuando buscaban la protección de un grupo de árboles al borde de la playa. Ellos decían que era muy peligrosa, aunque luego Luis nos ha comentado que se trata de un tipo de culebra completamente inofensiva.
Os escribo ahora por la noche, pues esta tarde también hemos hecho cosas interesantes.
Tras una pequeña siesta y un café, David y yo nos hemos ido de nuevo a la tabanca de Eticoga para hacer algunas fotos de la gente. Por ejemplo una simpatiquísima mujer manejando una máquina de coser de las de pedales, como las que tenían nuestras madres y abuelas, y que se encarga de coser las faldas y vestidos de la mayor parte de las mujeres del poblado.

De vuelta nos hemos encontrado con el resto de la expedición, que venían a buscarnos y, en las inmediaciones del hotel, también con los biólogos, con los que hemos pasado el resto de la tarde, en animada conversación, hasta el momento de la cena.
Ahora estoy escribiendo en la cama de mi habitación, en donde espero dormir hasta mañana sin contratiempos. Realmente estoy muy cansado, aunque también muy feliz de haber disfrutado de las experiencias del día y de estar en este lugar tan increíble.

Os echo mucho de menos. A todos.
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